Venia al trabajo (si, lo reconozco, muchos de los post los escribo desde el trabajo) y a mi derecha se veía una gran luna llena que aún no se había escondido. Estaba amaneciendo y de repente me dió por mirar al cielo. Un avión de pasajeros volaba relativamente bajo y se veia como avanzaba y dejaba su rastro blanco.
De repente pense en las personas que viajaban en ese avión, ¿de donde vendría? se me vino a la cabeza esos viajes en avión, las pocas veces que me ha amanecido mientras volaba: esa boca seca del sueño interrumpido que has tenido, ese frio que intentas quitarte con la mantita que te han dado, ese beso a tu pareja de buenos días mientras ella sigue dormida, ese mirar por la ventanilla intentando descubrir donde estas y cuanto te falta para llegar.
Recuerdo esos viajes de vuelta cansado con la nostalgia del fin pero con la alegria de llegar a tu casa, que en el fondo es donde mejor te sientes.
También existen amaneceres en aviones de otro tipo, ese avión que has pillado a las 6 para estar no se donde a las 9, pero estas despierto, son viajes de trabajo y no es lo mismo.
Saludos

¡Ay! esa luna que nos tiene a todos tontos. Unos revueltos y a otros más de lo normal, enamorados, melancólicos, tristes y soñadores. Yo me incluyo en los ciclotímicos, que estamos en otoño y esta estación nos pone raaaros, raaaaaaaaaros.
Besitos.